Roja y expulsión... Si fuese tan fácil en la vida real, en el día a día, es decir, en lo que realmente importa.
Tendríamos tantas tarjetas rojas que mostrar; tantas cosas que hacer desaparecer...
T. Roja a las injusticias, al cambio climático, a la violencia, a las guerras... queda muy bonito, ¿verdad? Sin embargo, no es ese mi propósito. No quiero reescribir esa lista que todos conocemos, esa lista de las clases de ética.. No. Lo que quiero es sacarle la roja a esas situaciones que nos afectan día a día en nuestra forma de ser, de comportarnos como personas, de crecer espiritualmente...
T. Roja al insulto fácil, a la difamación que sustituye la argumentación.
T. Roja a las personas que no aceptan un perdón sincero.
T. Roja a la pereza, esa que tanto nos acompaña.
T. Roja a los que te miran mal si les recuerdas que en la radio no solo se puede oir música.
T. Roja a la soberbia.
T. Roja a las mentes cerradas que no escuchan por miedo a ser convencidas.
T. Roja a los nervios cuando conoces a alguien o cuando hablas en público.
T. Roja a los amigos que no están cuando los necesitas.
T. Roja a no estar cuando un amigo te necesita.
T. Roja a los que piensan que los chicos no pueden llorar.
T. Roja a los que se despiden con un adiós en lugar de con un hasta luego.
Es más... tarjeta roja a las despedidas forzadas... a la distancia que separa... esa misma que hace el olvido...
Todo esto para decir que siempre os llevaré en el corazón RI'08
sábado, 23 de agosto de 2008
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